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martes, 12 de mayo de 2009

Las lecciones de los plebiscitos de Cotuí, Fantino y Maimón


Por considerarlo de interés, les dejo con este tema aparecido en el diario Clave Digital, en donde se resalta el éxito del histórico plebiscito celebrado el Domingo 3 de Mayo en los municipios de Cotuí y Fantino (Provincia Sánchez Ramírez) y Maimón (Provincia Bonao) en cuanto a la adopción de medidas conjuntas por parte de las Alcaldías de esas jurisdicciones.

El poder electoral representado por la Junta Central Electoral (JCE) se ha fortalecido con estos plebiscitos locales. El organismo electoral no sólo es árbitro para la escogencia de autoridades y representantes, sino que ahora es un facilitador para que se decidan políticas públicas por medio de la participación directa de la ciudadanía.
Enrique de León/Especial para Clave Digital
jueves, 07 de mayo de 2009

De los plebiscitos celebrados el pasado domingo 3 de mayo, en Cotuí, Fantino y Maimón para aprobar o desaprobar los planes de desarrollo municipal elaborados conjuntamente por las autoridades municipales y representantes de la sociedad civil de esas localidades, se desprenden importantes lecciones que enumeramos y brevemente comentamos:

Se realizaron exitosamente estos plebiscitos, lo que demuestra que es posible seguir aplicando esta vía de participación en éstos y en otros municipios. En Cotuí y Fantino, el 98% de los votos y en Maimón el 86%, aprobó los planes de desarrollo sometidos al escrutinio popular. En Cotuí la participación de las y los electores duplicó la cantidad mínima del 5% de los registrados en el padrón electoral que la Ley 176-07 del Distrito Nacional y los Municipios requiere para la convocatoria del plebiscito, en Maimón, casi dos veces y media, y en Fantino, cuatro veces.
Reunión de organización para los plebiscitos.
Clave.


En efecto, en Cotuí votaron 4,454 personas para el 10.15% del total de las empadronadas, en Maimón 1,807 para un 13.85% y en Fantino 3,482 para un 19.84%. En sentido general, votaron en estos tres municipios 9,743 personas de 74,464 con derecho a voto, para un 13.08% que es superior al 12% que es el índice de participación en este tipo de consulta municipal a nivel internacional.

El éxito de estos plebiscitos se realza aún más si sus resultados se comparan con los de las elecciones municipales del 2006 en esas mismas localidades. Confrontados los 9,743 votos obtenidos en los plebiscitos en los tres municipios, con el total de las personas que votaron en las elecciones del 2006 en estas comunidades que fueron 52,309 personas, suben del 13.08% al 18.28%. Específicamente en Cotuí, salta del 10.15% al 13.09%, en Fantino, del 19.84% al 30.59%, y en Maimón, del 13.85% al 22.89%.

Por otro lado, si se cruza la cantidad de personas que ejercieron el voto en los plebiscitos con los votos alcanzados por cada uno de los partidos políticos en las elecciones municipales del 2006, tenemos que los votantes de los plebiscitos serían en Cotuí la cuarta fuerza por encima de 19 partidos políticos que participaron en ese certamen, en Fantino con 3,482 votos estarían casi al mismo nivel de los votos que obtuvieron el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), los cuales conquistaron el primer y segundo lugar con 3,727 y 3,620 votos respectivamente, y en Maimón con los 1,807 electores ocuparían el tercer lugar detrás del PLD y del PRSC que fueron las fuerza que ganaron los dos primeros lugares en esas elecciones con 3,242 y 2,620 votos cada una.

La votación de estos plebiscitos fue un voto cualificado, genuinamente ciudadano. En este certamen no hubo clientelismo ni ningún tipo de dádivas ni promesas individuales, sino una movilización ciudadana para expresar su opinión mediante el voto sobre asuntos relacionados con el bienestar y la prosperidad de la colectividad.

La ausencia de la práctica clientelar tan característica de las elecciones tradicionales para escoger autoridades y representantes, convirtió este proceso, desde el punto de vista del financiamiento electoral, en el más barato y eficiente de toda nuestra historia electoral.

Los organizadores basaron principalmente la campaña en la red social que elaboró el plan de desarrollo durante cuatro meses. Se celebraron numerosas asambleas y encuentros para dar a conocer el contenido de estos planes, en barrios, comunidades rurales, en iglesias y en las escuelas.

En estas últimas se realizó una Jornada de Educación Cívica y de Participación Democrática con el personal docente, con el alumnado y con los padres, madres y amigos y amigas de las escuelas. Los alumnos de la secundaria, acompañados por sus educadores y tutores, efectuaron visitas domiciliarias para explicar los planes de desarrollo y motivar la participación en los plebiscitos.

Al calor de esta campaña, fueron creados comités pro-plebiscitos y en la zona rural de Cotuí, se constituyó el Consejo Comunitario, adscrito al Consejo Económico y Social Municipal. El bajo costo de estos plebiscitos es imprescindible para que puedan seguir realizándose en los municipios dominicanos que por lo general cuentan con muy bajo presupuesto. La democracia para que sea sustentable debe ser “barata”. De lo contrario, en vez de democracia tendremos plutocracia: el poder del dinero y de los ricos.

Al margen de esta aritmética electoral, estos plebiscitos inauguran en el país la democracia directa, lo que significa más poder para la ciudadanía y una mayor oportunidad de reducir los déficits de ciudadanía en la medida que se ponga en práctica esta y otras vías de participación. Es en los municipios donde se está operando actualmente la apertura política progresista en el país, primero mediante el presupuesto participativo y ahora con los plebiscitos locales.

El poder electoral representado por la Junta Central Electoral (JCE) se ha fortalecido con estos plebiscitos locales. El organismo electoral no sólo es árbitro para la escogencia de autoridades y representantes, sino que ahora es un facilitador para que se decidan políticas públicas por medio de la participación directa de la ciudadanía.

Funcionó la alianza entre Ayuntamientos y empresas a favor de propiciar la concertación sobre el desarrollo local, a la vez que amplió y fortaleció la institucionalidad democrática con la puesta en práctica de la figura del plebiscito y en sentido general, de la Ley 176-07 del Distrito Nacional y los Municipios.

Estamos ante la propuesta de un modelo de desarrollo local basado en esta alianza que posee planes de desarrollo convertidos, gracias a estos plebiscitos, en referentes de Ley que obligan a las autoridades locales, al gobierno central a través de las sectoriales presentes en el territorio, al sector privado y al movimiento social, a hacer todo lo que esté a su alcance para ejecutar los proyectos contenidos en estos planes.

Si para aprobar o desaprobar planes de desarrollo del ámbito municipal se celebran plebiscitos ¿por qué no hacerlo con el texto constitucional que resulte de la asamblea revisora en marcha que es infinitamente más importante y que reviste mucho mayor interés para la ciudadanía que los planes municipales?

Después del éxito de estos plebiscitos de Cotuí, Fantino y Maimón, la Asamblea Revisora está en la obligación de incorporar a la nueva Constitución esta figura junto al referendo y al referendo de revocación de mandato, y a someter el producto de su trabajo al escrutinio directo de la soberanía popular a través del plebiscito o del referendo.

5 de mayo del 2009.




Fuente:
http://www.clavedigital.com/App_Pages/Portada/ReporteA.aspx?Id_Articulo=5899

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