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lunes, 3 de enero de 2011

CASO LARRY PALMER: Hugo Chávez con haber imitado el estilo del Papa, hubiese preservado sus relaciones con el “Black caucus”


Si el Presidente venezolano hubiese copiado el estilo del Papa Benedicto XVI, quedaba bien parao con la izquierda mundial y ponía en su lugar a los Estados Unidos, sin necesidad de poner en peligro sus vínculos con los “liberales de Washington”


El conflicto suscitado por el doble retiro del plácet que acredita a los Embajadores venezolano y norteamericano ante los respectivos lugares en donde deben desempeñar sus funciones, no hubiera llegado tan lejos… Tan solo le hubiera bastado al Presidente Hugo Chávez imitar el "estilo único" de Su Santidad Benedicto XVI cuando recibió las credenciales del Embajador dominicano ante la Santa Sede.*

ANTECEDENTES:

Las relaciones bilaterales entre Venezuela y Estados Unidos han sido de “amor y odio”, muy en especial desde la administración del Presidente George W. Bush.

Han existido polémicas, diatribas e incidentes, que involucran al antiguo Embajador William Bronwfield.

Mientras tuvieron su punto más álgido cuando fue expulsado el Embajador Patrick Duddy, “en solidaridad con Bolivia”… Conjuntamente con el retiro de Bernardo Álvarez, al frente de la Embajada venezolana en Estados Unidos.

Con el ascenso del Presidente Barack Obama y los encuentros “casuales” con su homólogo venezolano Hugo Chávez durante la Cumbre de las Américas, las relaciones regresaron a su nivel y punto de origen.

Designación de Larry Palmer.
Pero sin embargo, lo que se entendía como gesto de amistad del Presidente de los Estados Unidos, con la designación de Larry Palmer como Embajador ante Venezuela, luego de concluida la gestión del Embajador Duddy, sufrió severos daños, gracias a cuestiones de política interna de Estados Unidos.

Palmer es un destacado miembro de la comunidad afroamericana, diplomático de carrera (ha estado 2 veces en dominicana), académico, experto en asuntos africanos y amigo personal del Presidente Obama.

Para los que no lo saben, los Embajadores deben ser ratificados por el todopoderoso Senado de los Estados Unidos y el “designado” debe contar con el previo “visto bueno” de su influyente “Comisión de Política Exterior”.

Desde el momento de la designación de Palmer, surgieron temores de que la misma no sería refrendada por el Senado, debido a la influencia conservadora en la Comisión, los conocidos vínculos del “Black caucus” con la izquierda latinoamericana, la presunta amistad del “candidato designado” con el Presidente y el temor de que la misma conllevara “acercamiento hacia el enemigo”.

De ahí, que en el “examen” al que fue sometido Palmer por parte de los miembros de la Comisión, fuese bombardeado por la “cuadra ruda” republicana con preguntas “capciosas” y “capicúas”, para lograr respuestas que “lo quemaran” o "comprometieran"

Palmer "pasa el examen", pero el Senador Richard Lugar “filtra” el contenido de las preguntas y respuestas, que trajo como consecuencia el rechazo inmediato del Gobierno Venezolano, el posterior retiro del plácet y que esta designación finalmente sucumbiera "quedando sin efecto por motivos legislativos"

El “Black caucus” y los “liberales de Washington”
Ante esta jugada política republicana, la administración del Presidente Obama, escoge el camino de reiterar la designación de Larry Palmer como su Embajador en Venezuela.

Por la simple razón de que si aceptaban el reclamo venezolano, desmentían las declaraciones de su Embajador, quedando en muy mala situación política externa e interna.

Pero también, con la insistencia norteamericana y las reiteradas negativas venezolanas, colocan en situación difícil al Presidente Hugo Chávez ante la poderosa comunidad afroamericana y el influyente “Black Caucus”

Tradicionalmente los afroamericanos han sido muy condescendientes con la izquierda latinoamericana y las luchas que libran varios pueblos del mundo contra la explotación y el colonialismo.

El "Black Caucus" forma parte integral de los llamados “liberales de Washington” que tradicionalmente sirven de “intermediarios” y vía de comunicación de la izquierda mundial con el “Establishment"

Pero también suelen comportarse como aliados de esa misma izquierda, tal como lo demuestran los concurridos encuentros del Comandante Fidel Castro en Harlem, New York, el apoyo a Nelson Mandela, el derrocamiento del “apartheid” en Sudáfrica y otras acciones.

Dinamitar puentes entre Venezuela y el Black Caucus
De esa premisa, es que los gobiernos de izquierda han sido muy cautelosos a la hora de criticar al máximo exponente del orgullo afroamericano: El Presidente Barack Obama.

Prefiriendo las críticas al “Imperio” como institución y a otros personajes que lo conforman.

Los norteamericanos, a sabiendas de ello, ante el boicot republicano, astutamente aprovechan este “error” para echarle “un guaguancó” a Hugo Chávez, con insistir e insistir con Palmer.

Si Palmer no queda como Embajador en Venezuela… La culpa es de los republicanos y Chávez.

Si se rompen las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela… La culpa es de Chávez.

Logrando los demócratas el doble objetivo de “chubar” a los afroamericanos a los republicanos, mientras que al mismo tiempo DINAMITAN todo tipo de puente del Gobierno Venezolano con el Gobierno de Estados Unidos.

Chávez debe copiar al Papa Benedicto XVI.
Por lo general, luego de otorgado el plácet que acredita formalmente al Embajador de x país, este no se revoca, mucho menos por “chismes de patio”.

Aunque admitimos que el retiro de ese requisito es un ejercicio soberano, legitimo y legal de Venezuela, no es menos cierto que genéricamente se hace cuando existe un conflicto bilateral que involucra directamente a los Gobernantes o cuando el Embajador ha caído en hechos muy graves DENTRO DEL PAÍS EN QUE SE ENCUENTRA REALIZANDO SU MISIÓN.

Aunque admitimos que Palmer se excedió, no es menos cierto que se vió obligado para vializar su confirmación, creyendo que sus declaraciones serían “semi confidenciales”… Tal como lo demuestra que fuese el Senador Lugar y no la prensa norteamericana que filtrara lo que dijo.

Aunque admitimos que el Presidente Chávez tiene razón, no es menos cierto, que la vía para canalizar su enojo no ha sido la adecuada…

SUGERENCIA: El caso Grimaldi.

Lo que debió hacer el Presidente Chávez, fue “copiar” a Su Santidad Benedicto XVI cuando le mandaron a Víctor Grimaldi como Embajador dominicano ante El Vaticano.*

En lugar de negarle el plácet, optó por esperarlo “en la bajadita” en la ceremonia de “recibo de cartas credenciales” para darle la más brillante, majestuosa, extraordinaria, memorable e histórica PELA E LENGUA propinada a diplomático y gobierno alguno, sin precedentes en la historia de la humanidad... Para ya en funciones "hacerle el hielo" y forzarlo a "renunciar"

El Papa no tuvo que hacer escándalo para expresar su indignación ni tampoco romper sus relaciones bilaterales ni poner en peligro el Concordato, que coloca al Catolicismo Romano como religión oficial de la ex República Dominicana, con sus extravagantes privilegios.

Tampoco el Papa, tuvo que “rebajarse” ni perder el “glamour” para darle su merecido a la Monarquía de Quisqueya por su “frescura” de enviarle un Embajador “indigno y pecador” a "contaminar" la Basílica de San Pedro.

El Papa ante situación semejante, con “cachet, elegancia y estilo” resolutó al respecto.

Eso mismo debe hacer el Presidente de los venezolanos, para no deteriorar sus vínculos con sus panas del “Black caucus”.

Recibir las credenciales, un repaso a la historia del África, pinceladas sobre las relaciones con los Estados Unidos, el bombardeo y posteriormente forzarlo a "retractarse"... Lamentablemente es tarde, pero puede servir de lección para la próxima...

TEMA RELACIONADO:

* INFALIBILIDAD vs. CONCEPTUALIZAR: El "filípico boche" del Papa Benedicto XVI a las autoridades gubernamentales y eclesiásticas dominicanas.

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