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viernes, 2 de enero de 2009

RANKING CIUDADES GLOBABLES 2008: New York (1), México (25), Sau Paulo (31), Buenos Aires (33), Río de Janeiro (47), Caracas (51)


Pulsar la imágen para ampliarla.

Cada año se inventan nuevas estadísticas y "rankings" de países y ciudades en diferentes ámbitos, que abarcan el educativo, legal, tecnológico, condiciones de vida, económico, etc.

Retomando la emisión de dichos informes, arrancamos el 2009, con este interesante informe que nos proporciona la prestigiosa revista Foreign Police (FP), en cuanto a las ciudades "más globalizadas" durante el 2008.

Veamos la introducción al tema:

Los gobiernos diseñan las líneas generales de la globalización, pero, ¿ésta dónde se hace verdaderamente realidad? ¿Dónde se ven de forma más aguda los éxitos y los fracasos de la globalización? Dónde, sino en los sitios en los que la mayoría de la humanidad prefiere hoy vivir y trabajar: las ciudades. Las urbes más grandes y más interconectadas del mundo contribuyen a establecer las prioridades mundiales, sortean los peligros transnacionales y son los centros de integración mundial. Se convierten en los motores del crecimiento de sus países y las puertas de entrada y salida de los recursos de sus regiones. En muchos aspectos, la historia de la globalización es la historia de la urbanización.

Ahora bien, ¿qué es lo que hace una ciudad global? El propio término evoca un centro demando para los enterados. Significa poder, sofisticación, riqueza e influencia. Es sugerir que las ideas y valores de tu metrópolis influyen en el mundo. Y, en gran parte, es verdad. Las ciudades que albergan los mayores mercados de capitales, las universidades de élite, las poblaciones más diversas y mejor educadas, las multinacional es más ricas y las organizaciones internacionales más poderosas se relacionan con el resto del mundo como ningún otro lugar. Pero, más que nada, las urbes que ocupan los primeros puestos de la lista son las que siguen construyendo vínculos mundiales a pesar de que los entornos económicos son cada vez más complejos. Son las que consiguen sacar provecho a la urbanización ofreciendo amplias oportunidades de integración mundial a sus habitantes; medir la presencia internacional de las ciudades permite capturar la imagen más exacta de cómo funciona el mundo.


Mayores detalles, pulsar AQUI

CONCLUSIÓN:

No entiendo los motivos por los cuales Santiago de Chile se encuentre fuera de dicho índice, a pesar de que el país que representa (Chile) encabeza todos los "rankings" de desarrollo en latinoamérica.

Lo de Sau Paulo y Río de Janeiro en nada me sorprende, cuando todo el 2008 mandatarios relevantes de Estados Unidos, Rusia, China, etc. se han volcado a visitar esos lugares, debido al tamaño de Brasil, su producción de etanol y la influencia de su Presidente Luís Inacio Lula Da Silva.

México, de igual manera, por sus 25 millones de habitantes en su capital, su gran población en el resto del país que lo convierten en el "Gran Hermano" y su fatal cercanía con Estados Unidos de América.

Gran mérito para Caracas, capital de la República Bolivariana de Venezuela y su Presidente Hugo Chávez, quien quierase o nó, lo que haga o deje de hacer constituye noticia de primera plana en todos los medios de comunicación del mundo que demuestran su gran influencia en todo el acontecer mundial.

Caracas, Venezuela, es el UNICO LUGAR "mono-productor" de petróleo "neto" que figura en el mismo, de ahí la importancia de que figure en dicho listado de 60 ciudades.

Mención especial para ciudad Ho Chi Minh, capital de Vietnam que irrumpe como "Tigre asiático".

3 comentarios:

  1. Felicidades compañero!

    aquí el brindis,

    por el comentario,un correo

    te he enviado

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    _______00____ AÑO NUEVO __ 00______
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    ResponderEliminar
  2. LA CAUSA DE LA EMIGRACION MASIVA DE DOMINICANOS HACIA LOS ESTADOS UNIDOS Y EUROPA ES LA LARGA

    PESADILLA DEL CAPITALISMO EN LA REPUBLICA DOMINICANA.

    BREVE HISTORIA DE LA LARGA PESADILLA DEL CAPITALISMO EN LA REPUBLICA DOMINICANA

    Las huelgas generales en los periodos de gobierno de Leonel Fernandez y el PLD han hecho temblar

    a Leonel Fernandez y a la burguesía.

    Luis Enrique Barrios

    Hace unos meses se desarrolló una huelga general que prácticamente paralizó a la Republica

    Dominicana, ello como protesta ante las duras medidas implementadas por el gobierno del

    socialdemócrata Leonel Fernandez. El acatamiento del paro, de acuerdo al Comité de Huelga, fue de

    un cien por cien en el interior del país y de un 97 por ciento en la capital de esta nación. Tal

    resultado fue corroborado por los medios informativos locales.

    La causa que motivo a las 60 organizaciones obreras, populares y estudiantiles que integran la

    Coordinadora por la Unidad y Lucha (CUL) durante la asamblea del 15 de octubre a ir a la huelga

    fue la renovacion de finales de agosto de una cuerdo entre el gobierno dominicano y el FMI para

    obtener un préstamo de 1.200 millones de dólares (MUSD) Entre otras exigencias, a cambio del

    préstamo, el acuerdo establece nuevas cargas impositivas y más recortes al gasto publico. Pero

    dicho convenio sólo fue la gota que derramo el vaso, dado que esto sucede en medio de un contexto

    económico que se ha trasformado en una insoportable pesadilla para los trabajadores dominicanos y

    demás sectores oprimidos.

    La larga pesadilla del capitalismo

    Republica Dominicana, con una población actual aproximada de unos 9 millones, ha sido sometida a

    una serie de profundas transformaciones económicas con un alto costo para las mayorías. En los

    años 70 el principal sustento de la economía eran las exportaciones agrícolas, principalmente de

    azúcar, café, cacao y tabaco. Durante esos años el 70 por ciento de la población recibía sus

    ingresos de ese tipo de actividades. La caída de los precios internacionales de esos productos

    más la falta de apoyos gubernamentales provocaron una baja significativa en la actividad del

    sector, generándose flujos masivos de campesinos desesperados buscando alguna alternativa de vida

    en las ciudades. Actualmente del total de la población dominicana, sólo el 40 por cuento vive en

    el campo. Entre este ultimo sector, 750 mil familias son de campesinos sin tierras.
    Los efectos de la "Década Perdida" (años 80) que sacudió a toda América Latina, obligó a la

    burguesía dominicana a abandonar el modelo de sustitución de las importaciones y promover un

    desarrollo basado principalmente en las exportaciones y en el turismo. Este modelo sería

    apuntalado, para promover las inversiones foráneas, en el abaratamiento de los salarios, la

    cancelación de derechos laborales y en una rígida política de ajustes en el gasto del Estado. El

    gasto social en saludo, de 1980 a 1990, se redujo entre 60 y 70 por ciento, mientras que la

    educación durante el mismo periodo pasó del 2.1 al 1 por ciento del producto interno bruto (PIB)

    De acuerdo a un informe de la dependencia dominicana Comisión Nacional de Seguimiento a la

    Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, a finales de los años 80

    "... la mitad de la población tenía ingresos por debajo de la línea de la pobreza, el 25% de la

    misma se encontraba en situación de indigencia. Más del 60% de los dominicanos no tenían acceso a

    los servicios públicos, además de tener un nivel de desempleo que alcanzó al 25% de la PEA"

    Los ajustes impuestos por la burguesía y dictados por el FMI arrojarían sus frutos. Un balance

    hecho par la misma fuente destaca que "En término de indicadores macro económicos, la economía

    dominicana ha experimentado una mejora sustancial. De 1991 a 1995 el PBI dominicano a precio de

    1970 creció a una tasa de 1.22% y en términos Per Cápita Real tuvo un crecimiento de 1.13%. En

    junio de 1997 el PBI alcanzó un crecimiento de 6.9%, superando con 0.5 puntos la tasa de

    crecimiento registrada el año anterior. En este resultado incidió el dinamismo de sectores de

    comunicación, (16.6%), construcción (16.1%), electricidad y agua (11%), hoteles y restaurantes

    (9.5%), transporte (8.1%), comercio (7.9%) y manufacturas (5.8)".

    Sin embargo, como sucedió en toda América Latina, los logros económicos no significaron

    prácticamente nada en beneficio de las mayorías dominicanas. Ninguno de sus problemas más

    importantes fue resuelto, por el contrario los rezagos sociales se profundizaron dada, entre

    otras cosas, la caída del gasto estatal. Por ejemplo, hoy en día aproximadamente el 60 por ciento

    de la población no dispone de agua potable, además de que existe un déficit en vivienda de cuando

    menos un millón de unidades.

    Pero las cosas cambiarían a partir del estancamiento de la economía Norteamérica (principal

    cliente de las mercancías dominicanas y relevante fuente de turistas hacia la caribeña nación) La

    caída de las exportaciones y el menor dinamismo del sector turístico harían que, de acuerdo a

    datos de la Banco Central de la República Dominicana, el déficit de la balanza de la cuenta

    corriente, que en 1999 alcanzo un saldo negativo de 429 MUSD, se incrementara por encima del

    doble alcanzado los 1 097 MUSD.

    Leonel Fernandez y la crisis económica

    El Dr. Leonel Fernandez llegó al gobierno, al frente del socialdemócrata Partido de la Liberacion

    Dominicana (PLD) el 16 de agosto del 2004. Urgido por sacar a la economía de los aprietos optó

    por el endeudamiento; por medio de esta medida dedicaría cuantiosos recursos a la remodelación de

    puertos y aeropuertos, embellecer playas, etcétera con el objetivo de favorecer la

    infraestructura de la industria en las zonas francas y del sector turístico, ambos puntales de la

    economía dominicana. Tan sólo en el 2005 el 62 por ciento de los préstamos externos fue dedicado

    a ese tipo de iniciativas.

    Sobre esa lógica se ha movido el gobierno del PLD dándose como resultado que, de acuerdo con un

    informe de septiembre del año en curso del Consejo Monetario Centroamericano, la deuda pasará de

    tener un peso del 20 al 49 por ciento del PIB. Tan sólo para mediados del 2005 ya se había

    empleado el 20 por ciento del gasto público en compromisos de pago de deuda.

    Pero alguien tenía que pagar el costo de esa política, el FMI antes de prestar exige garantías de

    pago. Para tal efecto Leonel Fernandez impondría en febrero del 2005 otra reforma fiscal, la

    cual, entre otras medidas, significó que el IVA aumentará en un 50 por ciento y los combustibles

    entre 40 y 100 por ciento. Dichas medidas tendrían un efecto fulminante sobre los niveles de vida

    de las familias trabajadores pues acarrearon con ello una significativa alza de los precios de

    los productos de primera necesidad. Posteriormente otras tarifas también se incrementaron, entre

    ellas la del servicio telefónico y eléctrico.

    Además, a pesar de que está registrado como obligación del Estado en la Ley de Hidrocarburos, el

    subsidio para el gas domestico fue eliminada pro la vía de los hechos. La combinación de todos

    estos elementos hizo que el costo de la vida se encareciera de forma alarmante: tan sólo durante

    los meses que van de enero a septiembre del 2007 la inflación registro un aumento del 42 por

    ciento.

    Pero los salarios se han mantenido prácticamente estancados y por lo general sólo alcanzan para

    cubrir el 15 por ciento de las necesidades más elementales de las familias.

    A la par de este mal, los dominicanos han tenido que enfrentar un proceso de despidos que se ha

    intensificado conforme pasan los días: con la intención de rescatar los benéficos los empresarios

    ya habían empujado al desempleo al 20 por ciento de la PEA. Pero las cosas no pararon ahí, a lo

    largo del 2006 y los primeros diez meses de 2007 se sumaron a las filas del desempleo otras 130

    mil personas. Y se prevé, tal como están las cosas, que en el corto plazo serán despedidos otros

    100 mil trabajadores.

    El saqueo de República Dominicana

    La privatización de la Corporación Dominicana de Electricidad abrió un nuevo cause para la rapiña

    en contra del pueblo dominicano. Tras esa medida surgieron corporaciones como las trasnacionales

    Unión Fenosa, de capital español, y la norteamericana AES. Ambas sometieron durante un largo

    periodo a la especulación y el chantaje a la caribeña nación la cual, en sus distintas regiones,

    ha tenido que padecer repetidos cortes de suministro eléctrico de hasta 20 horas. El objetivo de

    estas maniobras era arrodillar al Estado para que acepten sus condiciones y lo lograron: Leonel

    Fernandez, producto de estas presiones, firmaría un convenio con las trasnacionales de la

    electricidad en el que acepta un incremento del 20 por ciento a las tarifas, al mismo tiempo que

    acuerda el pago definitivo del adeudo en suministro del Estado y elimina los subsidios que

    benefician a los barrios pobres. Ello representó un duro golpe para los trabajadores y demás

    sectores oprimidos.

    Pero el robo en contra de la República nos es la excepción, sino la norma. Al respecto los datos

    hablan por sí mismo: en el periodo que va de 1995 al 2004 por concepto de Inversión Extranjera

    Directa entraron al país 3 mil 936.9 MUSD, mientras que durante el mismo tiempo salieron 6 mil

    667.7 MUSD en utilidades de transnacionales, pagos de deuda externa, etcétera.

    La diplomacia pro imperialista

    Pero no sólo su política económica y sus traumáticos efectos sobre las masas oprimidas han hecho

    de Leonel Fernandez en el ser mas odiado de la nación, otro factor que también ha provocado la

    rabia entre el pueblo dominicano es el descarado y cínico apoyo que el mandatario ha otorgado a

    la política militarista e intervencionista del imperialismo yanqui sobre América Latina.

    Al hecho de que actualmente se agrega un acuerdo conocido a principios del 2005 y que se firmo en

    noviembre del año anterior en el que el gobierno dominicano acepta el desplazamiento de 10 mil

    efectivos del ejército de los EEUU a su territorio con el objetivo de establecer una cabeza de

    playa que sirva de receptáculo para las tropas imperialistas acantonadas en Puerto Rico. Todo

    ello como parte de la estrategia de seguridad yanqui "Nuevos Horizontes".


    La furia de las masas y el éxito de la huelga general

    La combinación de todos estos elementos creó un ambiente explosivo entre las masas dominicanas.

    Conforme los acontecimientos fueron ensombreciendo más y más el panorama, las muestras de

    descontento se intensificaron, trasformándose cada vez más cruentas. La reacción del gobierno

    ante estos actos ha sido bastante similar a la del periodo más oscuro de la dictadura de

    Trujillo: tan sólo en los primero diez meses del gobierno de Leonel Fernandez el saldo de la

    represión en contra de los manifestantes ya superaba a los más de 150 muertos.

    Pero más que desmoralizar e intimidar, la represión ha servido para fortalecer el odio hacia le

    mandatario y junto con ello el deseo de lucha de los trabajadores. Un ejemplo de ello fue la

    movilización que se dirigía al palacio del Congreso Nacional para protestar contra la

    privatización del seguro social y que fue disuelta a tiros por la policía; la reacción al otro

    día fue el paro iniciado en todo el sector salud y al que se integraron otros sectores en varias

    de las principales ciudades y que se extendió hasta que el gobierno cedió en sus planes. Tal

    acontecimiento representó un importante revés para Leonel Fernandez y una importante fuente de

    inspiración para las masas oprimidas pues dejo en claro que luchando de forma unificada se puede

    detener la ofensiva de la burguesía.

    No obstante ese resultado, el gobierno mantuvo firmes sus intenciones y en los meses posteriores

    implemento más ataques y a cada acción de las masas siempre respondió con más represión la cual,

    además de disolver las manifestaciones con tiros de fúsil, optó por aplicar medidas

    "preventivas". Una ejemplo de esta política represiva fue la redada del pasado 6 de agosto en las

    oficinas del la Central Nacional de Transportistas Unificados (CNTU) en el momento que los

    sindicalistas mantenían una asamblea para definir acciones para protestar contra los altos

    precios de los combustibles en este pobre pais. El resultado fue de cuando menos tres

    trabajadores heridos de bala y otros seis arrestados.

    El cerco policiaco solamente atizó más el fuego y las cosas llegaron a su límite cuando el

    presidente firmo a finales de agosto un acuerdo con el FMI para un nuevo préstamo. Esta medida

    llevó al su máximo la irritación de los dominicanos no sólo porque sabían que ello representaba

    el que los ajustes económicos se recrudecieran, "el país necesita disciplina" declararía Leonel

    Fernandez tras la firma del acuerdo, sino por que además dicho préstamo resultó de la necesidad

    de cubrir el déficit del Banco Central producto de la escandalosa y fraudulenta quiebra de tres

    bancos privados en el 2003, entre ellos Baniter, la cual dejó un boquete económico de 3 MMUSD ¡El

    80 por ciento del gasto público!

    Así la cantidad se trasformó en calidad y Leonel Fernandez, tras enfrentar, entre movilizaciones

    y paros parciales, 350 actos de protestas a lo largo de su gobierno (según algunos estudiosos del

    tema), se vio enfrentado a una fenomenal huelga general que abarco todo el país. Aunque el

    presidente hizo todo para evitarla, por ejemplo un día antes de la huelga fueron detenidos 106

    dirigentes en diferentes redadas a locales sindicales, sus medidas no fueron suficientes para

    frenar la furia desbordada del pueblo trabajador dominicano.

    La convocatoria, como lo explicamos en un principio, fue todo un éxito. En ella los trabajadores

    enarbolaron reclamos en contra de la deuda externa, la política del FMI, contra los aumentos a la

    gasolina, a medicamentos y las tarifas eléctricas. Además de exigir la reestructuración de la

    industria eléctrica y aumentos de salarios.
    La reacción de gobierno ante las manifestaciones de descontento en el transcurso de la huelga

    general fue la de reprimir al movimiento dejando como resultado 20 muertos, un centenar de

    heridos y aproximadamente mil encarcelados. La despótica actitud del régimen se fue moderando

    conforme la jornada del 11 de noviembre transcurría dado la enorme fortaleza demostrado por los

    trabajadores quines ese día dejaron en claro que en la Republica Dominicana no pasa nada sin su

    autorización. De hecho bastó la simple amenaza de extender la huelga por otras doce horas más

    para que el gobierno reaccionara dejando en libertad de manera inmediata a prácticamente todos

    los detenidos. También otra muestra de temor hacia los trabajadores fue el anuncio del 12 de

    noviembre en el cual Leonel Fernandez ofreció 100 MUSD de inversión para obra social.

    Ante el éxito, y que es una de las lecciones más destacables de esta heroica jornada de lucha del

    pueblo dominicano, un dirigente declararía que la huelga general "ha fortalecido la confianza del

    pueblo trabajador en un movimiento social que van en ascenso" Ahora ese es el principal problema

    que tendrá que enfrentar la burguesía dominicana y el imperialismo yanqui en su afán por seguir

    saqueando y oprimiendo a los trabajadores de esa nación. Ahora se levanta frente a ellos, la

    burguesía y el imperialismo, una clase trabajadora que ha comprobado que tan grande y poderosa

    es. Una clase trabajadora con una moral y confianza tan alta que ni los asesinatos ni las

    cárceles ha podido detener.

    Tras la huelga general, es necesario ir más a fondo.

    Menudo problema el que se ha echado a cuestas el arrogante y cínico Leonel Fernandez. Pobre

    hombre, el 11 de noviembre no sabía ni en donde ocultar la cabeza. El presidente ahora enfrenta

    un futuro incierto.
    La huelga general representa un verdadero cambio en la situación de la lucha de clases en la

    República Dominicana y al mismo tiempo es un anticipo de luchas más cruentas y de mayor

    intensidad de las cuales seremos testigos en los próximos meses. La confianza adquirida por los

    trabajadores por un lado y, por otro, las visibles muestras de enorme debilidad del régimen

    evidenciadas ese día tendrán un peso relevante en los episodios que están por venir.

    La dirección del movimiento, tras la huelga, optó por darle un plazo de 30 días al presidente

    para que cumpla con sus demandas. Realmente ese es muy poco tiempo para solucionar los enormes

    problemas de los sectores oprimidos dominicanos, pero nuestra afirmación no es porque pensemos

    que es necesario ser condescendiente con el presidente y darle un poco más de tiempo, sino por

    que estamos convencidos de que un año, o dos, o tres, o todos lo que se quieran son insuficientes

    para que él u otro más brillante solucione los problemas de hambre, miseria y desempleo que

    padecen los dominicanos. Esto es imposible dentro de los marcos estrechos del capitalismo, máxime

    cuando se trata de un país atrasado económicamente, saqueado por las transnacionales y bajo el

    control de una burguesía nacional con fuertes intereses que la unen con el imperialismo.

    Considerando esta realidad, y si nos detenemos a reflexionar un poco sobre lo que ello representa

    en un contexto de crisis de la económica mundial como la que hoy estamos padeciendo y para la

    cual no se avizora una salida en corto o mediano plazo, podremos llegar a la conclusión de que

    del gobierno de Leonel Fernandez, y el de cualquier otro régimen que se base en la propiedad

    privada sobre las palancas fundamentales de la economía, no se puede esperar otra cosa más que

    ataques a las condiciones de vida y trabajo de la inmensa mayoría del pueblo trabajador

    dominicano.

    El futuro, de seguir la burguesía y el imperialismo imponiendo sus condiciones, es más que negro

    para las masas dominicanas. Las exportaciones, uno de los pilares de la economía, siguen bajando.

    Ya en el 2006 los rubros más importantes de este sector reportaron graves retrocesos: textiles,

    -11.6 por ciento; calzado, -15.6 por ciento y electrónica, -3.4 por ciento. El principal receptor

    de estas mercancías es el mercado norteamericano, el cual ya encierra importantes dificultades

    continuar jugando ese papel. Un ejemplo que ilustra claramente lo que estamos afirmando es la

    baja en el uso de las tarjetas de crédito, la cual para agosto ya había generado una caída en

    consumo del mercado norteamericano equivalente a 1,3 billones USD (BBC 110803) El desempleo y la

    incertidumbre están teniendo malos efectos sobre la capacidad de consumo de las masas de ese

    país.

    Por ellos los pistones de la economía dominicana más que reactivarse se seguirán deteriorando,

    teniendo ello un costo grave para los trabajadores. Esta posibilidad resulta doble si recordamos

    que un requerimiento del FMI, como lo informo en Consejo Monetario Centroamericano en su reporte

    de septiembre pasado, consiste en incrementar las tarifas eléctricas en un 60 por ciento. Ellos

    por si mismo representará un golpe para la industria dado que los costes de producción se

    elevaran, pero no sólo ello: Leonel Fernandez, para llevar a la práctica con éxito esa exigencia

    ha dispuesto un recargo del 5 por ciento para las exportaciones. Con esta medida se pretende

    recaudar unos 3 mil millones de pesos dominicanos para depositarlos en el Banco Central los

    cuales estarían disponibles exclusivamente para, según dijo el secretario de Finanzas dominicano,

    Vicente Bengoa, "básicamente para cubrir lo que es el incremento de las tarifas eléctricas" Claro

    está, el incremento y ese impuesto los patrones trataran de cobrárselo a toda costa a los

    trabajadores.

    Por un programa de clase para los trabajadores dominicanos.

    El gobierno de Leonel Fernandez y la burguesía no cederán en sus intenciones, por el contrario la

    profundización de la crisis económica los forzará a profundizar los ataques. Ante ello es

    evidente, como ya ha quedado de manifiesto, que las masas reaccionarán y lucharán. Este fenómeno,

    más temprano que tarde, derivara en confrontaciones entre la burguesía y los trabajadores del

    campo y la ciudad con dimensiones descomunales en las cuales todo lo que hemos visto en los

    últimos años de la lucha de clases de la República Dominicana se quedará corto.

    Por eso es necesario preparar al movimiento de los trabajadores para lo que se avecina, una

    primera cuestión es la represión. No se puede confiar en lo más mínimo en el gobierno y la

    burguesía, en un momento dado intentarán echar mano del terrorismo de Estado para imponer sus

    condiciones sobre los trabajadores a un nivel semejantes al de la dictadura de Trujillo. Por ello

    la CUL tiene que llamar a los trabajadores y a la población oprimida en general a formar comités

    de autodefensa para repeler cualquier tipo de agresión policíaca. Las mas de centena y media de

    muertos a manos de la policía y los siete compañeros masacrados durante la huelga general son una

    muestra de hasta donde está dispuesto a llegar el gobierno de Leonel Fernández y el PLD.

    Pero otra forma de confrontar a la represión es lanzando una intensa campaña orientada hacia la

    tropa de la policía y de soldados, explicando pacientemente los nocivos efectos que la política

    del régimen también han tenido sobre ellos y haciendo llamados a que se unan a que desobedezcan

    cualquier de orden de los oficiales para disparar en contra de los trabajadores. También en la

    propaganda habrá que hacer énfasis sobre la necesidad de soldados y policías para luchar por sus

    derechos democráticos. Es totalmente posible ganar el apoyo de estos sectores de la sociedad para

    la lucha contra la opresión. Y en la historia reciente de América Latina existen varios ejemplos

    que lo demuestran: echemos una mirada a los acontecimientos revolucionarios de Ecuador de

    principios del 2000 y, mas recientemente, de Bolivia. En ambos casos, en los que las masas

    arrojaron del poder a su respectivo presidente, los soldados desobedecieron las órdenes de sus

    oficiales y se negaron a disparar contra el pueblo enardecido.

    Los acontecimientos que están por venir en Republica Dominicana serán de una magnitud muy

    singular y amerita detenerse un poco a reflexionar sobre el camino a seguir de cara a armar a la

    clase trabajadora de una serie de herramientas que le dé certeza al movimiento y que a su vez

    impida que sea sangrientamente aplastado. Nos referimos al programa de lucha que en nuestra

    opinión debe ser enarbolado en contra de Leonel Fernandez, la burguesía y el imperialismo.

    Como ya explicamos más arriba, todos ellos forma una camarilla de socios que se han enriquecido a

    costa de la sangre, el sudor y las lagrimas del pueblo trabajador dominicano; y la base sobre la

    que se sustenta su poder es la propiedad privada sobre los principales medios de vida: las

    fábricas, los trasportes, la tierra, los bancos, las cadenas comerciales, etcétera. Y el Estado

    tiene como principal función la de proteger ese régimen de propiedad. Por ello es necesario que

    la CUL enarbole un programa que llame a luchar por mejores salarios, contra los despidos, por la

    cancelación de la deuda externa, etcétera, pero que a la vez explique la necesidad de que los

    trabajadores tomen el poder derrocando al Estado burgués y eliminando la propiedad privada de las

    principales palancas de la economía para ponerlas bajo el control democrático de obreros y

    campesinos. Estas dos condiciones son las principales garantías para sacudirse de una vez por

    toda la opresión y la explotación de la burguesía y el imperialismo sobre el pueblo dominicano.

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  3. Hola Manuel, pasé a desearte un 2009 lleno de alegría, metas a cumplir y de grandes logros en lo personal y profesional. ¡Un abrazo grande y muchas felicidades!

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