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jueves, 12 de octubre de 2017

VOTAR o NO VOTAR: El dilema de Venezuela




" Ser o no ser, esa es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza?... Este es un término que deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir... y tal vez soñar. Sí, y ved aquí el grande obstáculo, porque el considerar que sueños podrán ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este despojo mortal, es razón harto poderosa para detenernos. Esta es la consideración que hace nuestra infelicidad tan larga. ¿Quién, si esto no fuese, aguantaría la lentitud de los tribunales, la insolencia de los empleados, las tropelías que recibe pacífico el mérito de los hombres más indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y quebrantos de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los soberbios? Cuando el que esto sufre, pudiera procurar su quietud con solo un puñal. ¿Quién podría tolerar tanta opresión, sudando, gimiendo bajo el peso de una vida molesta si no fuese que el temor de que existe alguna cosa más allá de la Muerte (aquel país desconocido de cuyos límites ningún caminante torna) nos embaraza en dudas y nos hace sufrir los males que nos cercan; antes que ir a buscar otros de que no tenemos seguro conocimiento? Esta previsión nos hace a todos cobardes, así la natural tintura del valor se debilita con los barnices pálidos de la prudencia, las empresas de mayor importancia por esta sola consideración mudan camino, no se ejecutan y se reducen a designios vanos..."
- William Shakespeare,
      Hamlet


Con estas reflexiones que encabezan este tema, invito a todos los venezolanos a ejercer su derecho al voto.

No importa si usted es rojo, azul, verde, negro o blanco… No importando si hay “amarres”, repartos o negocios entre la clase política o si las condiciones aparentan no propicias.

El voto es un deber, es ejercicio de valentía, de responsabilidad, de compromiso, de PODER… El Poder se ejerce o se pierde. Si no lo hace, otro lo hará por usted.

Si usted piensa que participando “legitima” lo que no le gusta, o que “le harán coca”, le digo que se equivoca. No participar y quedarse “sentado en casa”, lo pondrá a merced de la parte victoriosa, serás "prisionero de guerra" que no podrá contar con el auxilio o consuelo del “perdedor”.

Si vota, podrá perder o ganar… Si no vota, pierde 2 veces.

Ser o no Ser, votar o no votar. Ante el dilema hay que votar, para poder SER, con tu voto, puedes forzar a que los actores políticos se sienten en la mesa y lograr negociaciones serias a favor del pueblo.

Tómenlo como ustedes quieran, sea plebiscito de aprobación o rechazo… Sea voto de confianza o de castigo, de apoyo o de protesta, con pique o sin pique.

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