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jueves, 12 de julio de 2018

El asesinato de “Junior”, desata temores ante la política anti inmigrante de Trump.




Esa es la visión, es el temor, de las comunidades latinas en Florida y New York, tras el cruento asesinato de Lezandro Guzmán Feliz (Junior), un adolescente de 15 años hijo de inmigrantes dominicanos, en horas de la noche del miércoles 20 de junio de este año.

Hecho atroz: Por ser realizado salvajemente a machetazos y cuchilladas.

Lo peor de todo esto, es que el hecho ocurrió, dentro de una “bodega” ubicada al este de la calle 183, en la confluencia de la avenida Bathgate, en el área de Belmont, conocido como barrio italiano. La “bodega” es la extensión de los llamados “colmadones” de los barrios de República Dominicana. Donde las personas adquieren desde golosinas hasta productos para su alimentación, pero a su vez, lugar de encuentro informal y “familiar” donde comparten tragos. Agravado en que nadie salió en su auxilio, nadie salió a socorrerlo mientras este se arrastraba hacia el hospital de St. Barnabas, aunque si fueron prestos para grabar el acontecimiento y subirlo a las redes sociales donde se ha convertido en “viral”.

Hasta al momento que les escribo tiene más de 200 mil visualizaciones en la etiqueta #justiceforjunior, en twitter e Instagram.

En resumen: Salvajismo, brutalidad e insensibilidad contra un adolescente inocente, a plena vista de todos, donde concurren amas de casa, niños y trabajadores a comprar lo que necesiten.

Este lamentable acontecimiento, es apenas la “la punta del iceberg”, en cuanto al creciente aumento de las bandas criminales compuestas por inmigrantes e hijos de inmigrantes “latinos” específicamente dominicanos, quienes hasta se atribuyen títulos patrios como “Los Trinitarios”, como los ejecutores de Junior. Quienes ahora actúan desbordadamente, sin importar que sea a la vista de todos, si son grabados, sin verificar identidad de sus víctimas.

Bandas criminales, que de simples vendedores de drogas en las esquinas de New York, han “evolucionado” a una versión “africanizada” de las mafias italianas y judías que se asentaron en Estados Unidos en 1869. Ya que en lugar de costosos trajes y ametralladoras, ostentas ropajes estrambóticos y el “machete” como su arma predilecta.

Mucho peor aún, es que se trata de “dominicanos”… No las “tradicionales” grupos criminales de origen mexicano, colombiano y salvadoreño. Lo que da a entender que ese flagelo se ha extendido como cáncer hacia toda la comunidad latina

Esta situación, ha causado alarma entre esas comunidades, como se demuestra en la “viralización” y que la Policía de New York, haya actuado prontamente, apresando a los autores.

Pero también mucha preocupación, porque coincide justo cuando se radicalizan las medidas anti inmigrantes impulsadas por la administración de Donald Trump, quien ahora cuenta con gran “justificación” ante sus electores, para avanzar en ellas.

El gran temor de las comunidades latinas en New York, es que por unos pocos, paguen todos. Ya que este hecho, agravan su estatus migratorio, donde puedan colocarlos como potenciales “peligros de seguridad nacional” a la par de los grupos terroristas. Con la secuela de deportaciones masivas, exagerados y abusivos controles en los aeropuertos, y mayores requisitos para visados.

En el caso específico de Florida, donde las comunidades latinas son mayoritariamente cubana, boricua y venezolana, lo que más les preocupa es la “insensibilidad” del encargado de la bodega, por no llamar al 911 para salvarle la vida a Junior y especulan que no lo hiciera, por ser “cómplice” o sentirse amenazado por “Los Trinitarios” o que esa bodega sea “punto” de distribución de drogas.

 ¡! Vaya paradoja ¡!

NOTA ADICIONAL:

Muchos dudan que haya sido “por error”, que fuese Junior el asesinado, más si es en el Bronx donde “todos se conocen”. Aparte de que New York, es el lugar donde existan más bandas “juveniles”. Usualmente cuando ocurren asesinatos horrendos, perpetrados por bandas, es previa labor de seguimiento y ubicación de la víctima, para luego planear y ejecutar.






viernes, 6 de julio de 2018

Los “deportes profesionales” como instrumento de Lucha de Poder en Estados Unidos.


El viejo “establishment” apela a todos los recursos para combatir a Donald Trump.




Primero fue el singular e insólito “acto de protesta” escenificado por varios jugadores en el inicio de temporada de la Liga Nacional de Futbol Americano (NFL) en septiembre del 2017, que se arrodillaron cuando se entonaban el himno de los Estados Unidos, alegando “maltratos policiales a los afrodescendientes”

“Protesta” avalada por Roger Goodell, el Comisionado de la NFL, al responder a la “falta de respeto” que fue la respuesta de Donald Trump ante tamaña ocurrencia.

Por “solidaridad” estas “protestas” fueron extendidas a la Liga de Fútbol Femenino y a la Liga de Baloncesto (NBA). Más tarde en Octubre, vuelven a repetirse, obligando al Vicepresidente Mike Pence, retirarse de un evento.

Estas extrañas actitudes de “protesta” continuaron con el comportamiento de José Altuve, jugador de los Astros de Houston, cuando este equipo fue recibido en la Casa Blanca, al obtener el Campeonato Mundial de Béisbol en Marzo de este año.

Cerrando con “broche de oro” con las “dudas” de Stephen Curry, Golden State Warriors, de acudir a la Casa Blanca si su equipo resulta campeón, lo que origino el retiro de cualquier invitación y la “proclamación” del estelar LeBron James, de que ninguno de los equipos que disputan la final de la Liga Profesional de Baloncesto (NBA) acudirán a la recepción.

Todo este entramado forma parte de un capítulo más del escarceo entre Donald Trump y el “viejo establishment”, como les vamos a explicar:

El deporte “profesional” es otro negocio.

Una cosa es el deporte “amateur” y otra diferente el deporte “profesional”… El primero está a cargo del Estado vía Comité Olímpico o Ministerio de Deportes, según sea el caso, su objeto es el esparcimiento e incentivar la práctica deportiva

Mientras el que segundo, está a cargo de empresarios, quienes conforman equipos, ligas y campeonatos con el objeto de lucrarse.

Ese lucro del “deporte profesional” se traduce en la venta de boletas, camisetas, “suvenires”, contratación de publicidad y cesión de “franquicias” comerciales en los Estadios, venta de “derechos de transmisión” y hasta la comercialización misma de los jugadores a quienes usan para promociones de productos o causas, y hasta “traspasan” por millonarias cifras a otros equipos.

El deporte profesional, es una industria que genera miles de millones de dólares, generando miles de empleos directos e indirectos.

En el caso de Estados Unidos, para “regular” las operaciones de estos consorcios empresariales, se han establecido los “Comisionados” que son meros funcionarios y mandaderos elegidos por los propios dueños del negocio.

Cada jugador “profesional” sea de la Liga de Fútbol, baloncesto, béisbol, etc. No pueden ser considerados como “deportistas” sino como EMPLEADOS.

Como meros empleados, deben acatar las órdenes de sus empleadores, quienes desde que se estableció el “profesionalismo” siempre les trazan pautas, las cuales son diversas: Publicidad de productos, bienes o servicios (al dueño o “equipo” le corresponde proporción de las ganancias), medicamentos o alimentos que debe o no consumir, medios ante los cuales debe o no comparecer, y Logicamente lo que debe o no decir en determinados momentos y normas de conducta.

Reitero: El en “profesionalismo”, el “deportista” es EMPLEADO y MERCANCÍA, la cual se trafica, vende o maneja de acuerdo a los intereses de su dueño.

El “establishment” usa el “deporte profesional” para provecho propio.

El viejo “establishment”, lógicamente cuenta con varios propietarios de “equipos profesionales” que forman parte del mismo o se prestan servirle a sus intereses.

Sea como dueños u operadores, o en defecto, amenazando a los propietarios que no pertenecen a ese club, con retirarles “patrocinios publicitarios”, cancelar “franquicias” y hasta entablar demandas hasta hacerlos quebrar, si no les ordenan a sus “empleados” plegarse a sus exigencias o caprichos.
Los “deportistas” que están “protestando”, lo hacen porque están recibiendo ordenes de sus jefes, de lo contrario corren el peligro de ser despedidos y hasta encontrados infraganti usando “sustancias prohibidas” para doparse.

Por ello, el objeto de estas “protestas”, es para “sensibilizar” a la ciudadanía respecto al “peligro” que representa Donald Trump, bajo la razón que sea y que esto en el futuro sea causante de “inestabilidad”, juicio político y la tan anhelada destitución.

Cuando más en un sector liberal como el deportivo, cuya fanaticada mayoritariamente no le gusta la política.

Por lo visto ni siquiera los deportes, se salvan de ser instrumento de la arremetida y lucha de Poder por parte del establishment.

Autores: Fernando Martínez, Manuel Miranda.

TEMA RELACIONADO:

- JAMES RODRIGUEZ: Consejos para toda súper estrella de los deportes “profesionales”




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