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martes, 1 de agosto de 2017

Entendiendo a Venezuela y porqué sigo en ella.




“Corregir lo que está mal, continuar lo que está bien y hacer lo que nunca se hizo”.

No es fácil en medio del “rancho ardiendo” emitir opinión acerca de lo que ocurre en Venezuela, mi segunda Patria.

Con mayor razón, cuando la “guerra económica” ha causado estragos en miles de familias, agravado con “crisis política”… Yo mismo me he atrevido sugerirles a mis buenos amigos del chavismo varias ideas para mejorar algunas cosas, tanto en público como en privado. Y espero que ahora que el Presidente Nicolás Maduro tiene “el sartén por el mango” proceda a la revisión de viejas medidas, tal como dice el slogan político que citamos y que llevó al triunfo del Presidente Danilo Medina.

LA CRISIS.

Para el que percibe salario en bolívares o no tiene empleo, la situación es insostenible, debido al “dólar guarimbero” que todos los días sube de valor, lo que se refleja en los bienes y servicios ofrecidos a la población.

La inevitable “oferta y demanda” ante esa crisis, da paso a la extensión en la especulación de esos productos, que hacen que sean escasos en los anaqueles de los supermercados y que aparezcan en el “mercado bachaquero” a precios mucho más elevados a los fijados.

Esa partecita del “mercado bachaquero” reconocemos que se ha reducido considerablemente, con la “liberalización” de precios e importaciones, pero con divisas a tasa oficial o “guarimbera”, que hacen que suban de precios y arruine presupuestos. Muchas veces, las cosas se ponen feas por la no existencia temporal de algunos productos, ni en el mercado formal e informal, o con "súbitas" subidas en los bienes y servicios.

Reiteramos, que esas distorsiones entre empleos, salario, disponibilidad y precios de mercado, deben ser conciliadas.

También hay que ponerle atención a la criminalidad e inseguridad, que se ha convertido en mal global.

Puntualizando, que el venezolano, durante años, se ha "malacostumbrado" a un estilo de vida "clase media", sin ningún tipo de carencias y dificultades... Esto hace, que "el ruído" sea más elevado.

LAS COMPENSACIONES:

Descrito “el meollo del asunto”, ya todo lo demás, marcha adecuadamente, dependiendo del lugar donde se resida:

- Servicios estables de agua, electricidad y recogida de basura.

- Precios de esos servicios, bastante razonables, que te permiten contar en tu casa o negocio con aire acondicionado, horno microondas, freeser o congeladores, y otras comodidades.

- Gasolina prácticamente regalada.

- Impuestos, tasas y arbitrios razonables.

- Servicio de telecable, teléfono e internet a precios razonables.

- Servicios educativos privados a precios razonables, y públicos de buena calidad.

- El distinguido y respetuoso trato que te ofrecen las autoridades… Sea cuando te atrasas en el pago de algunos servicios, donde NO TE LO CORTAN y de tan la oportunidad de llegar a cómodos acuerdos de pago o cuando requieras de alguna otra atención, en cualquiera de sus dependencias e instituciones del Estado.

A eso sumamos que en Venezuela es inexistente o “escasean”:

- Agentes de tránsito urbano e inter urbano provocando entaponamientos para que consumas combustible, inventándose multas y que pierdas todo un día laborable…

- Mafias del transporte y del sindicalismo…

- Policías macuteadores nocturnos y de fines de semana.

- Apagones y prendiones, para alocarte el contador y pagues más, o que se te quemen los anafitos.

- La “presión social” que padece el PAJUO dominicano, donde se fijan en lo que tienes o no tienes, para medir status o abolengos.

- Chantaje, acosamiento y derribo desde la Dirección General de Impuestos Internos, las jodeeste o jodesur o jodenorte, limpiavidrios, etc.

- El dame “lo mío”, el tumbe, los “pica pica”, chapeo y el “bailar encuero” que es nuestra principal maldición.

- Drogadicción y resquebrajamiento social.

- HAITIANIZACION galopante…

- Basura, dengue, gripe aviar, sarampión, Sida…

- La gasolina más cara y mala del mundo.

Etc etc etc.

INMIGRACIÓN VENEZOLANA.

El venezolano usualmente no emigraba… Ahora sí, gracias a las distorsiones antes señaladas, que tenemos fe en que puedan “conciliarse” y equilibrarse.

El venezolano que emigra a tierras dominicanas, sea mucho o poco que pueda percibir de ingresos, sea vendiendo productos en la calle, empleado de tiendas, oficinista, etc… Con pocos dólares que pueda enviar a sus familiares, con eso resuelven.

La situación en República Dominicana, es “insostenible” para todo aquel que quiera vivir una vida decente junto a su familia bajo el mismo techo… Pero, en el caso de haitianos, cubanos, colombianos y venezolanos es bastante diferente ya que tienen estatus de “refugiados” en algunos casos y la gran mayoría usualmente alquilan casa o apartamento grande donde se puedan alojar de 5 a 15 personas para compartir gastos en conjunto.

Si percibe ingresos mínimos de 6 a 15 mil pesos mensuales… Perfectamente le pueden sobrar par de miles de pesos, cambiarlos en dólares, enviárselo a sus familiares y con esa ínfima cantidad de dinero, que no te sirve para llenar el tanque de gasolina… Aunque ustedes no lo crean, se vive modestamente en Venezuela.

En mi caso particular, sale más conveniente, barato, cómodo, placentero y “burgués” estar “con un pie aquí y el otro allá”, que quedándome con los 2 pies en el mismo lugar.

En Erredé voy a trabajar y compartir… en Venezuela a descansar y disfrutar de la familia, a pesar de sus dificultades.

Ahí está el truco del asunto.

Rogamos a El Señor todopoderoso, que se haga su voluntad en Venezuela y República Dominicana. Bendiciones a todos.





2 comentarios:

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