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sábado, 6 de abril de 2013

El colapso total del ejercicio de la carrera de derecho en República Dominicana.


Los “motoconchistas” que acudieron en masa en “defensa” del Emperador de Quisqueya de las imputaciones de corrupción que pesan en su contra, así lo confirma.



Desde hace aproximadamente 30 años, la profesión de Abogado de los Tribunales de la República Dominicana entró en crisis, a consecuencia de múltiples factores morales, económicos, institucionales, políticos, académicos e intelectuales.

Una crisis sistémica, que entra en metástasis y ha explosionado, colocando a los Abogados dominicanos como la peor de las especies en lo moral e intelectual, como ha quedado demostrada con la “masiva defensa” de ciertos “letrados” en los pasillos del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva hacia Su Majestad Leonel Fernández I, Emperador de Quisqueya “por la gracia de Dios y el PRD”, por estas razones que enarbolamos:

EL ORIGEN DEL MAL: Los ventorrillos universitarios.

La apertura indiscriminada de ventorrillos disfrazados de Universidades en toda la geografía nacional; Mercados de títulos que emergieron gracias al clientelismo rapaz, en donde sinvergüenzas en pago de favores políticos les fueron concedidas “licencias” para aperturar “Universidades” sin los más mínimos criterios científicos y académicos.

Situación que se agrava con la rastrerización extrema a la que fue sometida la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) sitio que para ser catedrático, decano y “Rector Magnífico” basta con ser chopo - lambe tragos de cualquiera de los altos dirigentes del Partido político con mayoría en sus organismos de cogobierno administrativo.

Cada uno de estos ventorrillos, abrieron sus correspondientes “Escuelas de derecho” colocando como “catedráticos” a estudiantes, recién graduados y hasta personas que no tenían nada que ver con la carrera::: De ahí que desde hace 20 años, la inmensa mayoría de sus egresados salgan “crudos” sin las más mínimas nociones intelectuales, técnicas, científicas y morales que amerita tan exigente carrera.

Con la agravante de que al ser esas “Universidades” meras corporaciones empresariales, se ocuparon mayormente en la expedición de títulos a favor de sus “egresados” para ganar mas y mas dinero…

Eso hizo que nuestra carrera de ciencias jurídicas y políticas, de menos de 10 mil abogados registrados en el Colegio y Procuraduría General de la República en 1982… Se disparara a 50 mil hasta el momento que les escribo.

EL NIDO DE ALACRANES: El Colegio de Abogados.

A todo lo antes narrado, tenemos la ñapa, de la corrupción galopante que carcome al Colegio de Abogados de la República, en donde para ocupar el cargo de “decano” o Presidente de dicha entidad, hay que “bailarle encuero” a los “líderes” de los partidos políticos quienes mandan a su militancia a sufragar por ellos… De ahí que esa institución sea nido de ratas, piojos y cucarachas que se han dado a la tarea de aprovechar el cargo en beneficio personal, robarse nuestros recursos y llegar al colmo de expedir “colegiaturas”  a sus sirvientes, mensajeros , chopos o quien les pague por ello, sin necesidad de pasar por “los ventorrillos universitarios”.

En lugar de ser una entidad que nos agrupe, represente, oriente y “regule” como manda la Ley 91-82… Es todo lo contrario, tanto que hasta llegaron al extremo de “desaparecer” los terrenos en donde se tenía planeado construir sede y casa club.

METÁSTASIS: Crisis bancaria del 2003, los defensores públicos y el hoyo de Leonel.

De las premisas antes mencionadas, es que la competencia y el mercado sea bastante fuerte,  con “colegas” que se disputan a los clientes en los pasillos de los Palacios de Justicia y destacamentos policiales, tal cual pregoneros de mercado público… De paso arrabalizando y cualquierizando nuestro sagrado ejercicio.

Pero a pesar de todo ello, muchos de nosotros podíamos “sobrevivir” en base a capacidades morales e intelectuales o simplemente contando con “amarres” en los estamentos judiciales, que obligaban a nuestros “competidores” solicitarnos “auxilio” cuando les caían en sus manos casos ligeramente complicados que estaban por encima de sus consabidas  “taras académicas”.

Cosa que se “jodió” a partir de la crisis bancaria del 2003 que lleva a la quiebra a muchos de nuestros clientes ´propietarios de grandes o pequeñas empresas y el incremento de las tasas o impuestos judiciales.

Situación que se agrava, con la necesaria instauración de los “defensores públicos”, institución compuesta por brillantes jóvenes, que prestan defensas y asesorías jurídicas gratuitamente a las personas menesterosas necesitadas de tan importante servicio…. Perooo que al quedarse en la miseria prácticamente todo el país, acudiendo prácticamente todo aquel con casos abiertos ante los tribunales penales a requerirlos.

Con el “tiro de gracia” del “hoyo de Leonel” con mayores índices de perversión, mayores impuestos, robo descarado de nuestros recursos turísticos, naturales y mineros… Y el ahondamiento de la crisis del 2003 a niveles que jamás serán superados, que han hecho correr despavoridas grandes y medianas empresas nacionales y extranjeras hacia otros litorales, como se refleja en los desolados parques industriales y zonas francas.

LA EXPLOSIÓN: Los motoconcheros con Leonel.

Para no cansarles la historia… Todo lo que les he narrado, se acaba de manifestar con la masiva “defensa” de ciertos “letrados” a favor de la figura de nuestro verdugo, Su Majestad Leonel Fernández I, Emperador de Quisqueya “por la gracia de Dios y el PRD”, acusado de innegables hechos de corrupción.

Esos infelices “colegas” prestaron sus “servicios profesionales” en pleno PASILLO Y ALREDEDORES del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, en donde se celebraría una especie de “vista preliminar” entre el denunciante el Dr. Guillermo Moreno y los verdaderos abogados del Emperador, en una de sus salas habilitadas para tales fines.

Ensuciando la sagrada toga, que como sacerdotes de la Diosa Temis, debemos calarnos en el solemne acto de audiencia al que somos convocados, con argumentos jurídicos y no con consignas lambisconas.

Todo ello al costo de 100 miserables dólares que percibieron como “honorarios profesionales” insuficientes para llenar el tanque de gasolina del cacharro en que se transportan… Involucionado de “pregoneros de mercado”  a  “motoconcheros” (mototaxistas) que se disputan a los pasajeros en los terminales de autobuses hacia el interior del país para llevarlos a su destino final a módico precio, aunque con las inseguridades e incomodidades que acarrea transportarse en motocicleta.

Con la salvedad de que los motoconcheros tienen la excusa de ser gente sin fortuna ni educación de nuestros barrios o campesinos sin tierras, sin trabajo  ni dinero.

CONCLUSIÓN

Hasta ahí llegó nuestra carrera de derecho, al colmo de que quienes la ejercen, arrastrarse por pocas monedas ante su propio verdugo.

Sé que todo el mundo necesita abogados para su defensa, pero este no es el caso… Se trata de supuestos “profesionales” constituidos en turba para torpedear el buen curso del caso en que se encuentra involucrada la persona que les paga.

Cónsono a lo que es esta carrera, por tratarse de un “gesto patriótico contra un perseguido político”, lo correcto hubiera sido que gratuitamente se hubieran constituido formalmente como abogados, presentando calidades y exponiendo argumentaciones orales o escritas.

Y ya ante los medios, ofreciendo elegante conferencia de prensa para ilustrar al mundo los pormenores del caso en que fueron “contratados”

La vaina de todo eso, es que el Emperador Fernández I creyendo que con eso termina de denigrar y corromper el ejercicio del derecho… También queda en evidencia que no sabe comportarse como “hombre de Estado” ni mucho menos como “figura internacional”… Buscándose a esta turba de motoconcheros a bajo precio, en lugar de contratar los servicios profesionales de letrados de mi prestigio u otros como los doctores Vincho Castillo, Euclides Gutiérrez, Eduardo Jorge, etc.

Por eso, por ser tan MALA CLASE es que lo patean en todos los países a donde viaja pretendiendo darse postín.

TEMA RELACIONADO:

- DR. CESAR DARIO PIMENTEL RUIZ: Reflexiones sobre la honestidad y deshonestidad intelectual.

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